SEGUNDA ÉPOCA

COYUNTURAPOLÍTICA fue creado originalmente en 2006. Desde 2012 hemos iniciado una nueva etapa con aportes de nuevos comentaristas, análisis y opiniones.
Mostrando entradas con la etiqueta nueva mayoría social y política. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta nueva mayoría social y política. Mostrar todas las entradas

domingo, 14 de julio de 2013

Entre el binominal y la asamblea constituyente

Los sectores conservadores de la actual clase política pusieron al desnudo sus temores: los mismos actores políticos que durante más de 20 años se negaron a modificar aunque sea una coma del sistema electoral, ahora corren urgente y urgidos tras una reforma parcial para tratar de "salvar los muebles" del binominal antes que se les venga abajo la estantería de la Constitución.

Asistimos a las más insólitas operaciones de salvataje...precisamente porque el buque de la Constitución de 1980 sigue perdiendo legitimidad y hace agua ante una ciudadanía movilizada, consciente y empoderada que reclama mayoritariamente asamblea constituyente.  

En pocos meses y acaso en breves semanas, el debate público se traslado desde la crisis de legitimidad de las AFP (el corazón financiero del sistema económico neoliberal) al sistema binominal (el corazón político del sistema neoliberal).

Detrás del debate sobre los proyectos de reforma al binominal subyace el otro debate: el debate acerca del cambio de Constitución y del modo de implementar ese cambio estructural.

¿PARA QUÉ SIRVEN LOS SISTEMAS ELECTORALES?

El argumento central que esgrimen los conservadores del espectro político es que el binominal ha otorgado estabilidad al sistema político y, por lo tanto, ¿para qué cambiarlo?   

Hay que decir sin embargo, que los sistemas electorales no tienen por objeto primordial generar estabilidad política, sino producir y organizar modos de representación de las preferencias ciudadanas.  Un sistema electoral se configura -entre otros elementos- alrededor de cinco variables o criterios fundamentales: 1.- la formula matemática para calcular la distribución de votos; 2.- la magnitud de los distritos electorales (no en número de electores, sino en número de representantes que elije); 3.- el modo de escrutinio de los votos; 4.- la composición del patrón electoral (quiénes pueden votar) y 5.- el tipo de sufragio.

En Chile, en realidad, el sistema binominal ha otorgado estabilidad al establishment político, pero no ha sido capaz de garantizar legitimidad, credibilidad o representatividad al sistema político, precisamente porque ha actuado como una camisa de fuerza, como un candado protector del sistema de dominación y que limita el ejercicio de la voluntad ciudadana.

El binominal es el candado de seguridad que asegura a la Constitución de 1980, porque garantiza mayorías insuficientes para cambiarla y asegura minorías suficientes para mantenerla. Entre el binominal y la Constitución de 1980 hay una relación estrecha e interdependiente: el binominal asegura que la Constitución no sea modificada en lo sustancial y la Constitución asegura que el binominal no sea modificado en lo sustancial.

El centro neurálgico de un sistema electoral son los ciudadanos, no los ejercicios de aritmética ni los cálculos de cupos.   Los sistemas electorales sirven para traducir votos en escaños parlamentarios, en cargos de representación.   Y en el caso particular del sistema binominal, ha servido políticamente para limitar y distorsionar la representación ciudadana, sobre-representando a algunos partidos y sub-representando a otros.

Esto explica que los proyectos de ley que andan circulando por el Congreso, auspiciados por sectores de la oposición (¿reviviendo la Concertación o matando a la Nueva Mayoría, antes que termine de nacer?) aliados circunstanciales de uno de los partidos de la derecha gobernante, solo "maquillan el muerto" con modificaciones en los distritos o en el número de parlamentarios en ejercicio (más de 2 electos según la población electoral) o en el tipo de parlamentarios que se elegirían (nacionales y regionales).

A pesar de todos estos acelerados ejercicios de "equilibrismo electoral", la ciudadanía no pierde la brújula de lo esencial: la mayoría de la ciudadanía, expresada en los movimientos sociales y ciudadanos de los años recientes, reclama el fin del sistema binominal e instalar un sistema electoral proporcional.

Manuel Luis Rodríguez U.

lunes, 1 de julio de 2013

Comuna de Punta Arenas: de las municipales del 2012 a las primarias presidenciales del 2013

En la región de Magallanes la comuna de Punta Arenas es -electoralmente hablando- la "madre de todas las batallas", aun con el aporte de las comunas de Natales y Porvenir.  La capital regional concentra la mayor cantidad de electores inscritos (más de 112.000 en un universo de alrededor de 150.000 de toda la región) y por lo tanto, en elecciones donde no existen diferencias estrechas entre candidatos, Punta Arenas decide el resultado.

Para este análisis preliminar sustentamos la hipótesis que las elecciones municipales de concejales de octubre del 2012 fueron la "fotografía" más fiel del potencial electoral de cada partido político y de cada coalición política en la comuna de Punta Arenas, la capital regional que determina los resultados electorales en toda la región y por lo tanto, la comparación entre la municipal de concejales del 2012 y la primaria presidencial del 2013 es posible en tanto se trata de dos elecciones que revisten la misma característica principal: ambas se realizaron bajo el nuevo régimen de voto voluntario e inscripción automática.

1.- MUNICIPALES DE 2012 EN PUNTA ARENAS.

En las municipales de concejales del 2012 en Punta Arenas, los resultados fueron los siguientes:

Partidos del Pacto Nueva Mayoría:

Partido por la Democracia:  4.912 votos.
Partido Democrata Cristiano: 4.578 votos.
Partido Socialista: 3.251 votos.
Partido Radical: 1.022 votos.
Partido Comunista: 2.353 votos.
TOTAL Nueva Mayoría: 16.116 votos.

Partidos de la coalición de derecha:

UDI: 1.624 votos.
RN: 3.983 votos.
Total coalición Coalición por el Cambio: 5.607 votos.

2.-  PRIMARIAS PRESIDENCIALES 2013 EN PUNTA ARENAS.

En las primarias presidenciales de 2013 los resultados en Punta Arenas fueron:

Michelle Bachelet: 12.805 votos.
Andres Velasco: 1.634 votos.
Claudio Orrego: 1.410 votos.
José Antonio Gomez: 855 votos.
Total Nueva Mayoría: 16.704 votos.

Pablo Longueira: 1.901 votos.
Andrés Allamand: 2.882 votos.
Total Coalición por el Cambio: 4.783 votos.

3.-  PRIMEROS ELEMENTOS PARA UN ANÁLISIS.

Un primer elemento de análisis permite comprobar que el pacto Nueva Mayoría pudo mantener su votación, en alrededor de 16.000 votos en la comuna de Punta Arenas, pero al interior de esta cifra, resulta evidente que la mayoría del electorado DC (4.578 votos el 2012), no votó por Orrego el 2013 (1.410 votos).

Un segundo elemento a considerar es que tampoco la votación radical (1.022 votos el 2012) se volcó en favor de José Antonio Gomez (855 votos el 2013) y que la votación del candidato de RN Andrés Allamand (2.882 votos en 2013) no alcanzó a capturar la votación de RN en Punta Arenas (3.983 votos el 2012).

En Punta Arenas también funcionó el "efecto Bachelet" (una suerte de "aspiradora de votos") según el cual la candidata de Nueva Mayoría capturó votación desde todos los sectores políticos y sociales, dado el carácter transversal de su liderazgo, lo que puede ser una de las causas de la baja de votación de las postulaciones de los demás candidatos de Nueva Mayoría en la comuna.


Ciudadanía y nueva mayoría: un proceso de construcción en curso

Algunos sectores políticos que no participaron de las primarias del 30 de junio, se encaminan a tratar de disminuir la importancia y el impacto del triunfo de la nueva mayoría y de Michelle Bachelet. 

Mientras la derecha trata de esconder la herida de la derrota debajo de sus apariciones televisivas sonrientes (sus dos candidatos sumaron 806.601 votos, mientras que la Nueva Mayoría convocó a 2.137.423 electores), no se trata de caer ni el triunfalismo enceguecedor de los que creen que el triunfo está asegurado, ni en el anarquismo verbal de calificar a varios millones de ciudadanos como desmemoriados.  Seria interesante preguntarse -aunque sea para hacer ciencia ficción por un breve instante-  si esos dirigentes, líderes o grupos habrían sido capaces de convocar a 1.500.000 electores tras sus candidatos o si sus agrupaciones políticas serían capaces de convocar a 2.100.000 electores.

Podríamos especular incluso en qué habría sucedido si algunos hubiesen llamado a abstenerse.  

No hay caso: nadie se puede atribuir gratuitamente los restantes 10 u 11 millones de electores que no concurrieron a las primarias, porque la abstención es un fenómeno social y cultural instalado desde que rige el voto voluntario en el sistema electoral (ya lo vimos en las municipales de octubre 2012), al cual contribuyó bastante la desinformación del gobierno y la pésima información del SERVEL. 
La desinformación y la mala imagen de la clase política jugaron también su rol, pero podría también afirmarse que muchos de quienes perciben que la clase política ha hecho mal su papel y su pega, concurrieron a votar precisamente para que esa mala gestión también cambie.  Si no ¿cómo se explicaría que la candidata Michelle Bachelet ganó abrumadoramente en las comunas más golpeadas por el tsunami del 27 de febrero, a pesar de la campaña sucia de la derecha y su gobierno, que trató de enlodar su figura desde hace más de 6 meses usando la catastrofe con fines políticos, mientras la reconstrucción de este gobierno es claramente insuficiente?...

Si concurrieron más de 3 millones de electores a votar a las primarias presidenciales, es porque creen firmemente que votando están ejerciendo un derecho y también un deber cívico, a pesar de los obstáculos artificiales que se interpusieron.   Y los ciudadanos que no fueron a votar, no son la culpa de nadie, sino que son la tarea de todos.

He ahí una de las tareas del proceso de construcción de una nueva mayoría social y política, en el plano territorial, social, programático y político.

Manuel Luis Rodríguez U.

sábado, 29 de junio de 2013

Manifiesto de la Nueva Mayoría Juvenil



Nuestro país es aquejado por una problemática sobre la cual los humanistas laicos y cristianos, suscriptores ideológicos de la izquierda, el centro y el progresismo, no somos, ni podemos ser indiferentes: la desigualdad.

La desigualdad es un elemento que golpea la dignidad del ser humano al someterlo a condiciones de vida inaceptables en su más diverso sentido; educación, trabajo, salud, seguridad social, igualdad de derechos, participación en los procesos de toma de decisiones, calidad de la democracia, entre tantos otros.

Convencidos de la necesidad imperante de constituir un pacto político y social, que vaya más allá de lo simplemente electoral, para así construir una nueva mayoría de cara a la ciudadanía, lo suficientemente amplia y robusta que permita realizar las profundas trasformaciones sociales, políticas y económicas que el país demanda, y de esta forma, hacer frente a las desigualdades existentes, hemos decidido con absoluta convicción sobreponer a nuestras legítimas diferencias, todo aquello que nos une.

Nos une el convencimiento de que el mercado como motor principal del desarrollo es un ente de reproducción y ampliación de las desigualdades y los abusos. Nos une también la convicción de que el Estado debe ser garante de los derechos sociales, jugando un rol protagónico en la sociedad, regulando la economía y también participando de ella. Además, otorgando las medios necesarios que permitan profundizar la democracia, fomentar la participación ciudadana, la descentralización y el respeto a la dignidad de las personas sin más condiciones que la sola calidad de ser humano. Nos une derrotar a la derecha.

La experiencia del gobierno de Piñera no es más que una manifestación de la verdadera cara de la derecha. Una derecha autoritaria que reprime, una derecha clasista que condena a la pobreza, una derecha homofóbica que no acepta las diferencias, una derecha funcional a los intereses de los grandes empresarios, una derecha que miente manipulando cifras, una derecha que no es capaz de gobernar, una derecha que no quiere dar solución al gran problema de la desigualdad.

Por eso proponemos a la sociedad y los partidos de la oposición una nueva alianza política, que tenga como base un diálogo permanente con las organizaciones sociales y que pueda dar respuesta a lo que Chile exige. Un conglomerado político y social que impulse:


- Una nueva Constitución que consagre los pilares de un Estado garante, con una democracia participativa, donde no exista el veto de la minoría que hace el sistema binominal, así como tampoco, que la institucionalidad se convierta en un obstáculo al cambio social.
- Una nueva legislación laboral, que se haga cargo de las nuevas formas de trabajo, donde especialmente participan los jóvenes, con acento en el resguardo a los intereses de los trabajadores; negociación colectiva, multi – RUT, salario mínimo, subcontratación y sindicalización efectiva.
- La educación entendida como un derecho social, debe ser pública, gratuita y de calidad en todos sus niveles.
- Una reforma tributaria donde paguen más los que tienen más. Chile, junto con seguir siendo un buen país para invertir, debe retribuir correctamente los beneficios generados, por medio de tributos al Estado.
- Mayor recaudación fiscal significa más recursos disponibles a la inversión social, por ello es urgente que el país cuente con una salud pública de calidad, donde se preste atención y tratamiento digno a quienes requieran de ella.
- La lucha contra la desigualdad debe hacerse cargo, prioritariamente, de las problemáticas que aquejan con más fuerza a los sectores populares, a los jóvenes del mundo popular, segmento de la población que representa alrededor de 600.000 jóvenes excluidos del mundo del trabajo y la educación.
- Una sociedad tolerante que respete y valore la diversidad, en la que los derechos y la dignidad de las personas no estén condicionados a ningún otro factor más que la sola condición de ser humano.
- Un modelo de desarrollo sustentable que se haga cargo de las necesidades crecientes de la población, pero con un respeto irrestricto al cuidado del medio ambiente y los recursos naturales que pertenecen a todos los chilenos.
- Una nueva y audaz política de drogas enfocada especialmente en el tratamiento de las víctimas de adicción de drogas duras y el combate al narcotráfico.

- Una institucionalidad juvenil dotada de herramientas suficientes para afrontar las necesidades de los jóvenes, una juventud que tiene expresión en las más diversas áreas del quehacer nacional: trabajo, educación, deporte, cultura, etcétera.


Convocaremos a un diálogo amplio de la juventud chilena para discutir, intercambiar y concordar, las distintas visiones respecto a nuestras necesidades, exigencias y compromisos con el nuevo Chile. Posterior a esto, recogiendo esa experiencia, llamaremos a un gran encuentro de las entidades juveniles que suscriben este documento, con el objetivo de profundizar los puntos aquí expresados.

El propósito de esta confluencia no obedece a un sentido coyuntural, sin embargo, nuestro compromiso es fundamentalmente con el futuro, no puede pasar inadvertido el hecho de que el próximo domingo 30 de junio se desarrollarán las primeras elecciones primarias legales de la historia de nuestro país. En este sentido, hacemos un enérgico llamado a los jóvenes de Chile a participar en las primarias de la oposición y trabajar desde ya para derrotar a la derecha en noviembre.

Los chilenos cambiaron. Cambiar Chile es necesario y urgente.

JUVENTUDES COMUNISTAS DE CHILE (JJCC) – JUVENTUD DEMÓCRATA CRISTIANA (JDC)
JUVENTUD IZQUIERDA CIUDADANA (JIC) – JUVENTUD RADICAL (JR)
JUVENTUD PARTIDO POR LA DEMOCRACIA (JPPD) – JUVENTUD SOCIALISTA DE CHILE (JSCH)

Santiago de Chile, 28 de junio de 2013