SEGUNDA ÉPOCA

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domingo, 8 de septiembre de 2013

El proyecto de nueva Constitución Política de la República de Salvador Allende en 1973

Entre los tantos silencios y distorsiones de la Historia del Chile reciente, está el proyecto de nueva Constitución que preparaba la Unidad Popular y el Presidente Salvador Allende en 1973 como base de la propuesta de plebiscito ciudadano.

El borrador del proyecto, develado por Eduardo Novoa Monreal, Presidente del Consejo de Defensa del Estado durante la Unidad Popular, aquí aparece in extenso.   Al revisar en detalle este borrador -que justamente dado su carácter se encontraba en proceso de elaboración al momento del golpe militar de 1973- pone de relieve algunos aspectos centrales de la concepción de Estado, de gobierno y de regionalización, de administración pública, de derechos y deberes cívicos, que promovía la coalición con el Presidente Salvador Allende. 

El fundamento político e ideológico de la nueva Constitución proyectada por Allende, como se puede apreciar en el texto adjunto, apuntaba al socialismo como meta final, pero daba orientación a un proceso de transición a un tipo de socialismo distinto, a la chilena,  instauraba una democracia social avanzada, con pluralismo político, con libertades cívicas, con garantías explícitas del Estado y de la sociedad, en materiales esenciales para la vida de las personas como la salud y la educación, la previsión y la vivienda.

He aquí reflejada una concepción democrática del socialismo y del camino para avanzar hacia una sociedad socialista.

http://coyunturapoliticayctualidad.blog.com/2013/09/08/el-borrador-de-proyecto-de-nueva-constitucion-politica-para-chile-de-salvador-allende-en-1973/

La prensa en Magallanes después del 11 de septiembre de 1973

Inquietud moral  e indignación ética.

Cuando en todo el país se levantan voces de condena a la dictadura militar instalada en 1973 en Chile y sus graves atropellos a los derechos humanos, todos hechos casi completamente conocidos por la ciudadanía, desde esta región de Magallanes nos hacemos algunas preguntas que responden a una legítima inquietud moral e indignación ética.   Preguntas que, por lo demás, pueden hacerse los ciudadanos de regiones en sus respectivas realidades particulares.

No se pretende apuntar con el dedo, pero sí a contribuir a esclarecer todos los aspectos y dimensiones de la verdad histórica, por el camino de develar rigurosamente los hechos, las conductas, y muy en especial las líneas editoriales de los medios de comunicación en Magallanes que "sobrevivieron" al golpe militar de 1973 en esta región. Se trata de interrogantes con contenido histórico y con implicancias éticas.  No se trata tampoco de situarnos en una supuesta altura de superioridad moral, toda vez que cada actor social, político e individual tiene y tenemos nuestra parte de deber y de responsabilidad en los hechos que condujeron al golpe militar y que sucedieron al golpe militar.

Al hacernos estas preguntas no estamos prejuzgando las respuestas, sino que ponemos el acento en la importancia para las presentes y futuras generaciones (de jóvenes, de estudiantes universitarios, de comunicadores, de periodistas y reporteros) de conocer los hechos tal cual sucedieron.  ¿No se ha dicho en una frase famosa que "la verdad os hará libres"?

Consideramos que el nudo esencial (aunque no el único) que genera estas interrogantes, se encuentra en la relación entre la represión sistemática y violaciones a los derechos humanos perpetrados desde el 11 de septiembre en adelante en esta región austral (detenciones, confinamiento, tortura, fusilamientos...en campos de concentración y centros de detención) y el modo cómo los medios de comunicación regionales abordaron e informaron de estos hechos.

¿Cuál fue la postura editorial de los medios de comunicación  que existían el 11 de septiembre de 1973 en Magallanes...y el 12 de septiembre...y en los días, semanas y meses subsiguientes...?

¿Los medios de comunicación social que permanecieron funcionando después del golpe en Magallanes, aprobaron, silenciaron o rechazaron las detenciones, torturas y fusilamientos ocurridos en esta región austral desde el 11 de septiembre en adelante? 

¿O avalaron las versiones de los hechos entregadas por los militares? ¿Cómo se desarrolló la acción de los medios en un contexto de represión, control y censura, sobre todo en los primeros años después de 1973?

Sin animo de rencor ni de venganza, inútil por lo demás, los ciudadanos y ciudadanas de Magallanes tenemos derecho a hacernos estas preguntas, porque si no las hacemos nosotros hoy, las harán nuestros hijos o nuestros nietos...

Manuel Luis Rodríguez U.

sábado, 7 de septiembre de 2013

Polarización y violencia política durante la Unidad Popular en Chile: algunas notas de interpretación histórica

Uno de los argumentos principales utilizados por la derecha política hoy para justificar el golpe militar de 1973 -en realidad golpe cívico-militar, para ser exactos con la verdad histórica- ha sido la de señalar la existencia de un clima de violencia política y el grado de polarización que alcanzó el país entre 1970 y 1973.

El concepto ha sido argumentar que las FFAA debieron intervenir para detener la polarización y la violencia política, en riesgo de conducir a una guerra civil.

Cuando se revisa la prensa y los testimonios personales y colectivos acerca del clima social y político que se vivió en Chile entre 1970 y 1973 efectivamente constatamos que, producto de las medidas adoptadas por el gobierno de la Unidad Popular, en particular, las expropiaciones de empresas privadas y de la Reforma Agraria, permiten a su vez explicar la agudización y excerbación de la violencia verbal y política en el país.

En plano político, la formación de brigadas de los distintos partidos políticos, para defender las sedes partidarias y los dirigentes, fue un paso decisivo.  Todos los partidos políticos, cual más cual menos, crearon sus propias brigadas de jóvenes y militantes, que gradualmente se fueron enfrentando en el espacio urbano.  Desde el derechista Partido Nacional y su brigada Rolando Matus hasta el Partido Socialista y su brigada Elmo Catalán y el Partido Comunista con la brigada Ramona Parra, estas organizaciones cumplieron una función de defensa territorial y de resguardo que fue derivando a continuación en confrontaciones callejeras.

Pero la derecha en Chile hoy carece de autoridad moral suficiente para acusar a la Unidad Popular de haber creado un clima de confrontación, cuando los propios partidos de derecha de la época tenían sus propias brigadas actuando en las calles y formaron grupos terroristas para desestabilizar al gobierno de Salvador Allende.  La propia creación del grupo llamado "Patria y Libertad" en 1971 fue propiciada y respaldada por la derecha de la época, grupo que fue responsable de varios cientos de atentados terroristas contra la infraestructura del país y de haber respaldado la tentativa golpista del 29 de junio de 1973.

Ninguno de los errores cometidos durante la Unidad Popular entre 1970 y 1973 justifican, sin embargo, las graves violaciones a los derechos humanos perpetradas por agentes del Estado y de la dictadura militar, después de 1973.

Grupos de ultra derecha surgidos al alero del derechista Partido Nacional (formado en 1965 de la fusión del Partido Liberal y el Partido Conservador), junto al movimiento nacionalista de ultraderecha Patria y Libertad intentaron por diferentes medios violentos terminar con el gobierno, siendo apoyados y financiados por la CIA y por elementos de la Armada de Chile.  Este cuadro se daba en Chile mientras el gobierno de EEUU, también conspiraba para terminar con el gobierno de la UP. 

En 1973, una vez que los métodos democráticos para sacar a Allende fracasaron ya que la oposición a la UP no alcanzó una mayoría parlamentaria en las elecciones de marzo de ese año, intensificaron su campaña de atentados terroristas con bombas y ataques para desestabilizar al gobierno.

Entre las acciones de estos grupos figura el asesinato del comandante Arturo Araya edecán naval del Presidente Allende; diversos atentados con bomba a torres de alta tensión y oleoductos; el asesinato de militantes de izquierda; y varios atentados a embajadas (por ejemplo, las de Cuba y la Unión Soviética), sedes de partidos políticos de izquierda y radio emisoras. El 14 de mayo de 1973 fueron allanados varios locales de Patria y Libertad, encontrándose numeroso armamento y explosivos, luego del llamado de su líder Roberto Thieme, desde Argentina a desencadenar una guerra civil.

 Durante la campañas presidencial de 1970, la prensa de derecha, por ejemplo, comenzó una campaña publicitaria contra la Unidad Popular y que tenía como objetivo desacreditar al socialismo y despertar el miedo entre la población chilena.

Una vez que Salvador Allende asumió la presidencia, la noticia sirvió como pretexto para defender los intereses de la burguesía, que se encargó de decidir cuáles noticias debían tener una circulación preferencial y manejaron constantemente la ironía, el ridículo, el apodo ofensivo y el insulto. Incluso, documentos desclasificados de la CIA en Estados Unidos revelan que el gobierno estadounidense de Richard Nixon financió periódicos y revistas de derecha en perjuicio del gobierno de Allende.

La violencia política tuvo sus inicios en el gobierno de la Unidad Popular con el asesinato del ex ministro de la DC Edmundo Perez Zujovic, por parte de un grupo de extrema izquierda la VOP, un crimen condenado por la Unidad Popular, pero que marcó una brecha profunda entre  la Democracia Cristiana y la izquierda.

En Chile, a la violencia política de la izquierda, se correspondió la violencia política de la derecha, donde periódicos y brigadas militantes cada vez mejor equipadas, enfrentaban posiciones en la opinión pública.  A la prensa de trinchera de la izquierda como el "Puro Chile" o "El Clarin", se correspondió la prensa de trinchera de la derecha como el "Tribuna".

Manuel Luis Rodríguez U.


jueves, 29 de agosto de 2013

Cheyre y el futuro - Eduardo Contreras

El simbólico encuentro en un programa de TV de personas que representan posiciones antagónicas en la situación creada a consecuencia del genocidio desatado por el brutal golpe de Estado del 73, reiteró que las heridas siguen abiertas, que no hay reconciliación posible, que no es un asunto del pasado y que si de veras aspiramos en el futuro a la estabilidad democrática y al desarrollo social, no hay otro camino que enfrentar la verdad y buscar la justicia.

No será posible el “nunca más” en brazos del olvido y la impunidad como de algún modo, más o menos evidente, se ha intentado en las últimas décadas al impulso de los mismos centros de poder, nacionales y foráneos, que desataron la peor tragedia de nuestra historia.


Este es, en nuestra opinión, el tema central de la controversia protagonizada por una parte por Ernesto Lejderman Avalos, cuyos padres fueron asesinados delante suyo por una patrulla militar cuando tenía poco más de 2 años en septiembre del 73 en el sector de La Aguada, Gualliguaica, cerca de Vicuña y, por otra parte, el hasta hace poco presidente del Servel, general ® Juan Emilio Cheyre quien ostentó algunos años la calidad de Comandante en Jefe del ejército chileno.


Como muchos compatriotas que vieron el debate, sentí que de un lado estaba la simpleza y la fuerza de la verdad en las palabras de Ernesto y, por otro, el rebuscado ocultamiento de la verdad en defensa de lo indefendible en las palabras del ex uniformado.


Debo aclarar que, en mi personal opinión, Cheyre no es la imagen grotesca del típico militar torturador, inculto, agresivo por encima de todo ; sé que es una persona ilustrada, sé que ha declarado en tribunales, conozco perfectamente los expedientes judiciales en los que ha debido comparecer o ha sido citado y por supuesto no ignoro que no fue procesado ni condenado en ninguno de esos procesos penales a los que concurrió.


Sin embargo, nada de eso lo exculpa ética y moralmente y, desde mi perspectiva, tampoco lo excusa en el plano jurídico penal. Que los tribunales no lo hayan condenado ni procesado no significa en modo alguno su inocencia.Lamentablemente, la justicia en nuestro país está todavía muy, muy lejos, de ser plena, correcta y suficiente.


En efecto, sin negar los avances logrados gracias a la tenaz lucha de las organizaciones de familiares de las víctimas y de los defensores de derechos humanos, prevalece la sensación justificada de impunidad, de falta de rigor del poder judicial.


¿Hay un mejor ejemplo de que el propio dictador, Pinochet, murió sin ser condenado?A lo más pudimos lograr su desafuero, procesamiento y detención domiciliaria en Chile ; también estuvo preso en Londres en mérito de la jurisdicción universal.Pero en nuestro país no fue condenado.


¿Y acaso han sido condenados los autores, instigadores, cómplices y encubridores civiles del golpe? ¿Han sido requeridos los ex ministros y ex subsecretarios de Pinochet, o los dueños de medios de comunicación golpistas, o periodistas que colaboraron con la Dina, o el líder del grupo terrorista “Patria y Libertad”?


Argucias legaloides como la llamada “media prescripción” y la aplicación de penas ridículamente bajas o de beneficios arbitrarios a asesinos como los degolladores de Guerrero, Parada y Nattino, completan el cuadro de impunidad.


Dicho lo anterior, volvamos al general Cheyre, sus antecedentes y sus declaraciones.En el caso específico del matrimonio formado por Bernardo Lejderman, argentino, de 30 años y María del Rosario Avalos, mexicana, de 24 años, padres de Ernesto, ellos fueron fusilados cuando intentaban salir por la cordillera hacia Argentina huyendo con su pequeño del clima de terror impuesto por los militares en La Serena y pueblos aledaños. La orden provino del regimiento “Arica” a cargo del oficial Ariosto Lapostol, otro impune hasta hoy.


¿Quién era su hombre más próximo? Su ayudante Juan Emilio Cheyre. Tan próximo que fue precisamente a él a quien, tras el crimen, le encomendaron la tarea de entregar al menor a las religiosas.


A la luz de los hechos concretos y del conocimiento de los deberes militares establecidos entre otros en los artículos 131 y 134 del Código de Justicia Militar, ¿puede haber alguien que comulgue con el peregrino argumento de que el ayudante del comandante del regimiento que da la orden y al que pertenecen los asesinos no tuvo conocimiento del crimen y angelicalmente creyó que el matrimonio se había inmolado o había muerto en un enfrentamiento?


¿Que sólo descubrió la verdad al iniciarse los procesos judiciales 30 años después?¿No hubo entonces un sumario, una investigación interna militar? ¿Le daba lo mismo cómo habían muerto los padres del niño? Francamente, no hay quien lo crea.


Técnicamente por tanto sostengo que en conocimiento de los hechos y, es más, dada su posición, en dominio del hecho, por la participación que tuvo, sin descartar la probabilidad de que incluso haya estado presente cuando la ejecución de las víctimas, el sr. Cheyre debió necesariamente ser procesado como cómplice o encubridor como se desprende de la simple lectura de los artículos 15 y siguientes del Código Penal.


Es verdad que existió un juicio y hubo una condena, pero bajísima y sólo a 3 de los asesinos, salvándose los oficiales Mario Larenas, el propio comandante Ariosto Lapostol y sin afectar para nada a su ayudante, Cheyre. La Corte Suprema fue la encargada del capítulo final y rebajó las penas a sólo 5 años mediante la “media prescripción” y negó además toda indemnización a la víctima por parte del Estado. Entiendo que el caso se ve ahora en la Comisión Interamericana de justicia.


Pero, hay más elementos. Digamos a propósito del aludido oficial que en el proceso judicial sobre el episodio La Serena de la llamada “caravana de la muerte”, el ex oficial Pedro Rodríguez Bustos, hizo presente al tribunal que fue Juan Emilio Cheyre quien disparó el tiro de gracias a los 15 ciudadanos sacrificados la noche del 16 de octubre del 73.


El horror desatado en la ciudad nortina los primeros años del golpe fue de los peores del país, incluidos los macabros asesinatos de notables músicos, como Peña Hen y científicos como Vincenzio. ¿Se habrá enterado el asesor del comandante del regimiento de La Serena, desde donde emanaban las órdenes?


Tiempo después este mismo oficial fue inculpado por la muerte de otros 2 menores, Rodrigo Javier Palma, 8 años y Jimmy Christie Bossy, 9 años, en La Herradura, Coquimbo.Pero fue igualmente sobreseído.


Tengo a mano una copia de la sentencia del consejo de guerra de La Serena de 17 de septiembre de 1975, de la causa rol nº 61 – 73 que condenó a una decena de chilenos a presidio perpetuo luego de haber sido sometidos durante más de un año a todo tipo de suplicios físicos y psíquicos.


De ese ignominioso “consejo” formaba parte don Juan Emilio Cheyre. ¿Se le habrá olvidado también?


Podrá decirse que integrar un consejo de guerra no es un delito en sí. Sin embargo, cabe recordar que esa farsa de los consejos fue consecuencia de un operativo montado por la dictadura. Más claro la declaración de “estado de guerra interno” decretado por la Junta golpista el 12 de septiembre del 73 para justificar sus crímenes ante la opinión pública internacional, precisamente amparándose en esos supuestos juicios militares de tiempos de guerra.


El pequeño detalle es que nunca hubo guerra. Por tanto esos “consejos de guerra” fueron parte del montaje para encubrir el genocidio, un elemento de la máquina de exterminio. Formar parte de ellos está muy lejos del honor y la dignidad.


Se equivocó por tanto el gobernante que con tales antecedentes le designó comandante en jefe del ejército aunque debamos reconocer que no había muchas opciones mejores y se equivocaron quienes le designaron, sin votos en contra en el Senado, a cargo de un proceso eleccionario legal.


Es una evidente contradicción. El general no ha cambiado. En su carta renuncia a la presidencia del Servel habla de una “brutal incomprensión del actuar militar”, cuando lo brutal ha sido precisamente el actuar militar. Dijo además tener su conciencia en paz.
A estas alturas cabe tener presente que el origen de esta polémica fue una publicación de prensa.Es posible que quizás el columnista y rector de la UDP don Carlos Peña, no imaginara la repercusión y consecuencias de su comentario acerca de Cheyre que fuera publicado el pasado día 18. Pero en esencia tenía la razón.


Mi diferencia con él es que estimo que no son asuntos del pasado, sino del presente y del futuro.Todo está vivo. Es más, cada vez más sorpresas. Como la denuncia del periodista Mauricio Weibel acerca de la existencia en manos de la dictadura de gran cantidad de sustancias tóxicas mortales lo que nos lleva directamente a pensar en casos como el asesinato del ex presidente Eduardo Frei, o de Pablo Neruda, o el cuartel de Simón Bolívar.


Toca ya un cambio verdadero en nuestro país. Es hora de quitarnos de encima todo lo que huela al terrorismo de Estado implantado en 1973, empezando por la Constitución heredada de la dictadura que nos avergüenza.


Son demasiados años sin toda la verdad y todala justicia, sin los que no estará seguro el porvenir.Es mucho tiempo bajo un sistema político, económico y social tan injusto.
Lograrlo sería el mejor tributo a las víctimas de la dictadura.


http://blogs.cooperativa.cl/opinion/?p=30773

jueves, 15 de agosto de 2013

Campaña de saneamiento del lenguaje

Aprovechando los 40 años del 11 de septiembre de 1973 en Chile, iniciamos nuestra campaña de saneamiento del lenguaje, para que no le llamemos "excremento" a la mierda y no le pongamos "irregularidades" a los abusos y las violaciones a los derechos humanos, para que no le llamemos "excesos" a los asesinatos y crímenes.

No le llame "pronunciamiento"...porque fue un golpe militar y para ser más exactos en los hechos, fue un golpe civico militar.

No le llame "régimen o gobierno militar"... porque fue una dictadura.

No le llame "excesos individuales"...porque fueron crímenes y asesinatos, perpetrados sistemáticamente por órdenes emanadas de los superiores jerárquicos de cada institución.

No le llame "juicios"...porque los consejos de guerra organizados por los militares, fueron parodias judiciales sobre la base de testimonios de soplones civiles y de interrogatorios con torturas.

No le llame "colaboradores civiles del régimen militar"...porque fueron los derechistas civiles favorables a la dictadura militar que actuaron como soplones, testigos encubiertos e indicadores.

Manuel Luis Rodríguez U.

Chile, las imágenes prohibidas

Como parte de la conmemoración de los 40 años del golpe militar, el canal ChileVisión difunde una serie de reportajes sobre el Chile de los tiempos de la dictadura, bajo el título de "Chile, las imágenes prohibidas".  

Las impactantes escenas de la represión en tiempos de la dictadura, extraídas desde registros inéditos, nos traen de la memoria el Chile que no queremos ver nunca más y por el cual hemos luchado para que sea un país mas libre, más democrático y más justo.

Vea y descargue el registro completo del  primer programa "Chile Las imagenes prohibidas" de Chilevisión, transmitido anoche 14 de agosto:

jueves, 8 de agosto de 2013

Ernesto Galaz en La Red TV: el testimonio impactante de un militar leal y constitucionalista

 El ex Comandante de la FACH Ernesto Galaz estuvo en el programa MENTIRAS VERDADERAS  de La Red TV para contar detalles sobrecogedores de su experiencia como prisionero político después del golpe militar del 11 de septiembre de 1973, su cercanía con el General Alberto Bachelet y su opinión de la actitud del general golpista Fernando Matthei frente a las violaciones a los derechos humanos en Chile y en la Academia de Guerra Aérea.

http://www.lared.cl/2013/08/58927/el-testimonio-de-ernesto-galaz/